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04 diciembre, 2013

El proyecto brasileño del submarino a propulsión nuclear y la estrategia de la energía nuclear en el desarrollo regional

“El proyecto brasileño del submarino a propulsión nuclear y la estrategia de la energía nuclear en el desarrollo regional”

Por Fernanda das Graças Corrêa[1]

            El siglo XX inaugura nuevos tiempos para el desarrollo brasileño. La ciencia y la tecnología van, poco a poco, recibiendo cada vez mas incentivo político. Los estudios sobre la energía nuclear se enraizaron en Brasil en esta coyuntura, pero, por el Gobierno comprender que no tenia aplicabilidad inmediata, segmentos de la propia sociedad pasaran a luchar para que la energía nuclear pudiese ser aceptada políticamente. Así siendo, la historia de la energía nuclear puede, en Brasil, ser dividida en cuatro fases: investigación, desarrollo, implantación y renacimiento.

La formación de la comunidad científica brasileña y las investigaciones nucleares


            El aumento demográfico y la industrialización nacional exigían que el Gobierno brasileño invirtiese cada vez más en la exploración de los recursos naturales, en la expansión de la agricultura y en el saneamiento de puertos y ciudades. Pero, si por un lado, la ciencia y la tecnología en Brasil en este nuevo siglo fueron percibidas como promotoras del desarrollo, por otro lado, la llamada “ciencia pura” [2] no recibió la merecida atención del Gobierno, Esto porque el Gobierno comprendía que su aplicación no se daba de forma inmediata.
            Si por un lado, el desarrollo científico y tecnológico en áreas de la medicina y  de la biología contribuyó para el progreso socioeconómico, otros áreas, cuyos resultados no eran tan inmediatos, hubo el impacto de la falta de inversiones e incentivos gubernamentales. Así, los propios científicos, ingenieros, y  educadores brasileños se organizan y fundan asociaciones y movimientos que promoverán la investigación científica y tecnológica en Brasil. En 1916, docentes de mineralogía y geología de la Politécnica del Rio de Janeiro crearon la Sociedad Brasileña de Ciencias (SBC), cuyas actividades reunieron diversos segmentos interesados en desarrollar la ciencia pura. Fue en esta coyuntura que la Sociedad recibió visitas y conferencias ilustres, como la de Albert Einstein, en 1925, la de Marie Curie, en 1926, y la de Enrico Fermi, en 1934.
            La creación de la Universidad de São Paulo (USP), en 1934, buscando crear una cultura científica brasileña es el resultado de esto esfuerzo. El estado de São Paulo se destacó, culturalmente, en el comienzo del siglo XX, por invertir pesadamente en la formación de personal.
            Fue en la Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras de la Universidad de São Paulo que se  desarrolló, por primera vez, la ciencia pura en Brasil. Los docentes extranjeros que ayudaron en la formación de la comunidad científica paulistana fueron especialmente elegidos por los fundadores de la Universidad, siendo ellos franceses, italianos y alemanes, cuyas procedencias partían de universidades y institutos de investigación de altísimo nivel científico y tecnológico de la época. Ejemplos de adquisiciones extranjeras fueron los físicos Gleb Wataghin[3] y Giuseppe Occhialini[4], los cuales desarrollan en Brasil las primeras investigaciones sobre rayos cósmicos. Surgen con ellos, las primeras investigaciones sobre física nuclear en Brasil. Años posteriores, además de surgir en la Academia Brasileña de Ciencias (ACB) [9] las primeras investigaciones sobre fuerzas nucleares, tanto el Departamento de Física de la Facultad Nacional de Filosofía, en Rio de Janeiro, cuanto el Centro Brasileño de Investigaciones Físicas, pasan también  a desarrollar trabajos sobre física nuclear. Marcelo Damy, César Lattes, Hervásio de Carvalho, Leite Lopes e Mário Shöenberg constituyeran parte de la recién-fundada comunidad científica brasileña.
            A partir de 1940, Estados Unidos promovió un minucioso levantamiento de las reservas brasileñas de minerales estratégicos y propusieron un programa de cooperación para la prospección de estos recursos minerales. En 10 de Julio de 1945, los EUA formalizaran con Brasil el primer acuerdo atómico, en el cual Brasil enviaría para los EUA toneladas[5] de arenas monazíticas. De acuerdo con la comunidad científica brasileña, los minerales radioactivos brasileños fueran fundamentales para el desarrollo de la capacidad nuclear estadounidense civil y militar.
            Entre el 6 y 9 de agosto de 1945, EUA lanzaron dos bombas nucleares sobre dos ciudades japonesas, respectivamente, Hiroshima e Nagasaki. Si por un lado, las bombas sobre el Japón promovieron el terror en el mundo, por otro, promovieron una corrida armamentista mundial, en la cual la Unión Soviética, Inglaterra y Francia buscaron capacitarse nuclearmente con la finalidad de equipararse al poderío militar estadounidense.
            Para evitar que otros países lograsen también desarrollar la bomba atómica, los EUA buscan crear leyes internacionales que controlasen el acceso y el desarrollo nuclear de otros países. Esta actitud internacional, sobre todo estadounidense, promovió reacciones internacionales. En Brasil, el físico y químico, almirante Álvaro Alberto Mota e Silva fue un de los críticos de las acciones propuestas por los EUA de crear un tratado internacional con autoridad para administrar todas las reservas de uranio mundiales. En 1945, este mismo almirante ya había hecho um discurso en la  Asociación Brasileña de la Ciencia sobre la necesidad de desarrollar el sector nuclear en Brasil.
            En 1947, fue la propia ABC que envió al presidente Eurico Gaspar Dutra (1945-1951) un informe que sería la base de un Programa Nuclear Brasileño. A partir de estos acontecimientos, varias fueran las acciones en Brasil que se contraponen  a la actitud internacional, en especial, de los EUA, como la creación de una comisión de fiscalización de minerales estratégicos, el Gobierno brasileño estatizó la producción de minerales estratégicos de las Indústrias Químicas Reunidas (Orquina) y creó la Comisión Nacional de Investigaciones (CNPq) [6]. Gracias a la creación del CNPq, en 1951, el Gobierno brasileño puede controlar las reservas de uranio y torio y prohibir las exportaciones de estos materiales. Además, aun que se firmasen nuevos acuerdos incluyendo exportaciones de materiales estratégicos, el Gobierno brasileño pasó a exigir compensaciones específicas, sobre todo, en termos de ayuda técnica y obtención de materiales.
            Como Brasil no estaba siendo compensado por las exportaciones de minerales estratégicos por los EUA, el propio almirante Álvaro Alberto, ya presidente del CNPq, hizo la propuesta al presidente Getúlio Vargas de enviar dos misiones a Europa, destinadas a obtener conocimientos científicos y tecnológicos nucleares. El almirante Álvaro Alberto defendía el desarrollo en territorio nacional de reactores de investigación, de plantas de enriquecimiento y de una fábrica de producción de hexafluoreto de uránio. Los países elegidos fueran Francia y Alemania. “La misión enviada por el CNPq a Francia  fue encabezada por Alexandre Giorotto y la enviada a la Alemania fue encabezada por el propio Almirante Álvaro Alberto Mota e Silva.” [7] De la misión francesa, el CNPq logro establecer una cooperación en el área nuclear con la empresa Societé des Produits Chimiques des Terres Rares y, de la misión a Alemania, el almirante Álvaro Alberto logro, secretamente, importar tres centrífugas de Groth[8].
            En 1954, cuando estas centrífugas estaban siendo embarcadas en el puerto de Hamburgo, en la Alemana, un destacamento militar inglés las aprehendió. A pesar de la interceptación, las centrífugas lograron llegar a Brasil. Por presiones internas y externas, el almirante Álvaro Alberto, fue demitido de la presidencia del CNPq y las centrífugas se quedaron en el depósito de la Universidad de São Paulo.

Átomos para la Paz y el desarrollo industrial nacional

            Paralelamente, a estos acontecimientos en Brasil, el presidente estadunidense Dwight Eisenhower (1953-1961), en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en New York, en 8 de diciembre de 1953, pronunciaba un discurso intitulado “Átomos para la Paz”. Por medio de esta nueva política nuclear internacional, los EUA buscaban compartir el desarrollo de la tecnología nuclear volcada para fines pacíficos. En 1956, el propio presidente brasileño Juscelino Kubitschek (1956-1961) pasó a defender el uso de las plantas nucleares en la expansión del parque de generación eléctrica nacional. Así, fueron instalados tres reactores de investigación en Brasil: un en el Instituto de Investigaciones Energéticas y Nucleares (IPEN) de la USP, un en el Instituto de Investigaciones Radioactivas (IPR), de la Universidad Federal de Minas Gerais, y otro en el Instituto de Ingeniera Nuclear (IEN), en Rio de Janeiro.
            Así, en 1955, la Comisión de Energía Atómica del CNPq firmó un contracto para la adquisición del reactor nuclear de investigación IEA-R1, en el programa de cooperación nuclear con los EUA. Esto reactor entró en operación en 1957, con potencia 2 MW.
            En 1960, el reactor de investigación TRIGA (Training Research Isotope General Atomic), producido por la  General Atomics, tenía por finalidad la investigación, producción de radioisótopos y entrenamiento. Su potencia es de 250 KW.
            El Argonauta fue el tercer reactor nuclear que se ha originado del programa Átomos para la Paz y el primer construido en Brasil por empresa nacional. Esto reactor fue proyectado en el Laboratorio Nacional de Argonne, en los EUA. La Comisión Nacional de Energía Nuclear (CNEN), también creada en 1956, firmo un convenio con la Universidad Federal del Rio de Janeiro (UFRJ) para la instalación de un reactor que realizase investigaciones nucleares y contribuyese en la estructuración  de una industria nacional en el sector de reactores. A fin de crear un espacio propio para abrigar el reactor, se creó entonces el Instituto de Ingeniería Nuclear. Ingenieros brasileños  rediseñaron el proyecto estadounidense y, en 1965, el reactor Argonauta entro en operación, cuya potencia máxima es de 5 KW. “Estos equipos desempeñaron importante papel en el desarrollo de las aplicaciones de las técnicas nucleares entre los cientificos, con notoriedad, en el áreas de la utilización de los isótopos radioactivos en la industria, en la química nuclear, en la radioprotección y en la medicina”[9].
            Recién-creada, en 1956, la CNEN presentó una Exposición de Motivos sobre la viabilidad de construir una planta nuclear, de 150 a 200 MW, en el municipio de Mambucaba, estado de Rio de Janeiro [10]. En 1963, el presidente brasileño João Goulart (1961-1964) anunció la intención de construir una central nuclear en Brasil. En 1967, el entonces presidente Artur da Costa e Silva (1967-1969) declaro la intención de construir la primera planta nucleoeléctrica. Este año,

fue organizado un Grupo de Trabajo Especial con representantes del Consejo de Seguridad Nacional, del Ministerio de las Minas y Energía, de la CNEN y de la ELETROBRÁS, para examinar la posibilidad de utilización de la energía nuclear en la región sudeste dentro de esto nuevo contexto y para proponer un mecanismo de cooperación entre la CNEN y la ELETROBRÁS en el campo de la generación de electricidad a partir de la energía nuclear. Esto grupo recomendó la instalación de una planta nuclear con la capacidad del orden de 500 MW (e), para entrar en funcionamiento en el final de los años setenta. [11]

            En 1968, las principales potencias nucleares, EUA y la Unión Soviética, se organizaran con la finalidad de instituir un acuerdo internacional, cuyo principal objetivo sería contener la proliferación nuclear en  el mundo. Se creó así, el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNT), en lo cual estas potencias impedían el acceso al conocimiento científico y tecnológico nuclear de acuerdo con sus intereses.
            Desde 1967, Brasil ya era signatario del Tratado de Tlatelolco (TT), firmado en Méjico. Considerando el TNP discriminatorio, el Gobierno brasileño dio continuidad a todos sus proyectos nucleares sin firmar el TNP. En 1969, Brasil decidió construir la primera planta nuclear para la producción de electricidad en territorio nacional.
            De las 7 candidatas pre seleccionadas, en enero de 1971, compareceran cinco empresas: General Eletric y Kraftwerk Union (Aeg) con reactores tipo BWR, Kraftwerk Union (Siemens) y Westinghouse con reactores del tipo PWR y The Nuclear Power Group con reactor tipo SGHWR.
            La propuesta de Westinghouse “era la que mejor contemplaba la participación de la industria nacional en el suministro de componentes de la planta” [12]. Los contratos para la construcción de la planta de 657 MW fueran firmados en 1972. Las obras empezaron en este mismo año. El índice de nacionalización atendido en esto emprendimiento fue de 20%. Solamente en enero de 1985, la primera planta nuclear brasileña, llamada Angra 1, entró en operación.
            En el contexto internacional, la crisis económica provocada por la crisis energética de origen provenida de problemas políticos en el Oriente Medio permitió que el Gobierno brasileño hiciese una revisión política en el Acuerdo de Cooperación Nuclear con los EUA. Aún que Westinghouse se huviese comprometido con la construcción de la planta, además del Brasil depender del suministro del combustible nuclear, el repase de la tecnología no se concluyó. Como solución a estos problemas, en diciembre de 1974, el Gobierno de Ernesto Geisel (1974-1979) creó las Empresas Nucleares Brasileiras S/A. (Nuclebrás) [13][24] y, en 27 de junio de 1975, firmo el Acuerdo Nuclear con la República Federal de la Alemania, lo cual se quedo conocido en la historia como el Acuerdo del Siglo. Esto Acuerdo garantizó “la transferencia de toda la tecnología necesaria para la adquisición del ciclo completo de enriquecimiento de material físil” [14]. El Acuerdo comprendia la construcción de ocho plantas nucleares, con reactores tipo PWR y plantas transferidas por KWU (Siemens). La planta de referencia original propuesta por la KWU (Simens) fue la de la planta nuclear Biblis B. La central nuclear de Alemania, de la cual esta planta hace parte, es considerada la secunda mayor planta de Baviera.
            El comienzo de la construcción de la secunda planta nuclear brasileña, llamada Angra 2, tuvo comienzo en Julio de 1977. Por cuestiones políticas y económicas nacionales e internacionales, la construcción de esta planta fue  paralizada. En el final de la década de 1980, el Gobierno brasileño disolvió la Nuclebrás y parte de sus actividades pasaran a ser gerenciadas por otros sectores energéticos. La década de 1990 fue un período de desafíos para la política nuclear brasileña.

El renacimento del sector nuclear brasileño

            En 1997, la Nuclebrás Engenharia S/A (Nuclen) se fundió con Furnas, transformándose en Eletronuclear. Esta empresa se tornó subsidiaria de la Eletrobrás y subordinada al Ministerio de Minas y Energía. Además de operar la Central Nuclear Almirante Álvaro Alberto (CNAAA) [15] la Eletronuclear es la responsable por la construcción de la usina nuclear Angra 3. Hay otros proyectos de construir usinas nucleares en territorio nacional. Con la creación  de esta empresa, la política nuclear brasileña adquirió nuevos rumbos y, en 1997, Angra 2 volvió a tener sus instalaciones construidas.
            En enero de 2001, Angra 2 entró en operación comercial y su potencia es de 1.309 MW. Coincidentemente, en esto mismo año, muchas ciudades brasileñas sofrieran escasez de energía eléctrica en función de la falta de un planeamiento energético eficiente. Esto momento de crisis energética confirió el mejor momento para la retomada de esto proyecto de construcción de Angra 3. Gracias al suministro de energía de Angra 2, el Rio de Janeiro no quedose sin energía eléctrica, durante el llamado “apagão”[16].
            En 2001, Angra 2 presentó un desempeño satisfactorio, con generación  de 10,5 millones de MW. Esto dato la posicionó en 16º lugar en el ranking internacional de las usinas nucleares con mayor volumen de producción eléctrica.
            En esto contexto, las Industrias Nucleares do Brasil (INB), por medio de un convenio firmado con la Armada brasileña en la década de 1990 ya había dominado el proceso de fabricación del combustible nuclear. Así, en la conyuntura nacional, la crisis energética brasileña volvió con la energía nuclear en el debate público.   
            En Brasil, la fuente nuclear fue la secunda mayor generadora de electricidad en 2009, superando el gas natural. Las Usinas Angra 1 y Angra 2 responderán por casi 50% de la complementación térmica del Sistema Interligado Nacional, en lo cual la fuente hídrica, limpia, barata y renovable, es  largamente mayoritaria, suministrando 93% del total generado.
           
Los proyectos nucleares brasileños

            Además de la construcción de Angra 3 y otras plantas nucleares en la región nordeste, hay, en Brasil, más dos otros importante proyectos en el área nuclear: el submarino con propulsión nuclear y el reactor nuclear multipropósito.
            En construcción Angra 3 de 1405 MW

El proyecto de construir submarinos nucleares en Brasil tiene origen en la década de 1970. Esto estaba siendo conducido, secretamente, por la Armada brasileña en un programa que quedo conocido en la historia como Programa Nuclear Paralelo. Al largo de las décadas siguientes, importante conquistas fueron obtenidas por militares y civiles que participaron del proyecto como el dominio de la tecnología de ultra centrifugación del uranio enriquecido y la construcción del reactor nuclear de propulsión naval. En la región llamada Centro Experimental Aramar, la Armada brasileña desarrolla todos los experimentos en tierra y allá que será formada también los submarinistas nucleares. Allá, fueran también construídos el Taller Mecánico de Precisión (OFMEPRE), la Unidad Productora de Hexafluoreto de Uranio (USEXA), el Laboratorio de Generación Núcleo-Eléctrica (LABGENE), el Laboratorio Radioecológico (LARE), el Laboratorio de Prueba de la Propulsión (LATEP) y el Laboratorio de Enriquecimiento Isotópico (LEY).
            A fin de absorber conocimientos en el área de proyecto de submarinos, Brasil firmó numerosos contractos con Francia, en los cuales este país se compromete a vender los submarinos convencionales con transferencia de tecnología y transferencia de tecnología del casco del submarino nuclear. El Programa de Desarrollo de Submarinos (PROSUB) es dividido en tres gerencias: (1) submarinos convencionales, (2) submarino nuclear e (3) la base y el astillero de submarinos. Para gerenciar el PROSUB, la Armada Brasileña creó en agosto de este año la estatal Amazônia Azul SA (AMAZUL).
            La AMAZUL será acogida en São Paulo (SP), en el campus de la USP, lo que remonta la histórica asociación Marina de Brasil – IPEN – CNEN, que hizo posible la construcción de las centrífugas de enriquecimiento de uranio por ultra centrifugación y el dominio completo del ciclo del combustible nuclear. Si hoy, la INB es capaz de suministrar combustible nuclear a los reactores nucleares brasileños es gracias a las conquistas científicas y tecnológicas desarrolladas por el equipo de civiles y militares que, desde la década de 1980, trabajaban en la antigua Coordinadora Especial (COPESP), en el seno de la USP, en São Paulo.
            La Estrategia Nacional de Defensa (END) prevé que la Armada brasileña construya 15 submarinos convencionales y 6 submarinos con propulsión nuclear.


            Sobre el reactor nuclear multipropósito (RMB), su construcción ya formaba parte de los planes del Ministerio de la Ciencia, Tecnología e Innovación del Brasil. En la visión del Gobierno brasileño, el reactor multipropósito es la solución para garantizar seguridad en el suplemento de tecnecio 99m, solución para el desarrollo endógeno de combustibles nucleares y materiales para uso en reactores y la ampliación de la capacidad nacional en ciencia, tecnología e innovación.
            En 2009, sin aviso previo y alegando problemas en el reactor, dos empresas, una canadiense y otra holandesa cortaron el suplemento de radiofármacos  ambas representan dos tercios de la producción de molibdeno 99 en el mundo.
            Este elemento radioactivo es responsable por 80% de todos los procedimientos de medicina nuclear, es imperativo en el diagnóstico y en el tratamiento de enfermedades, como cáncer, enfermedades cardiológicas, renales, hemofilia etc, y su producción tiende a ser cada vez más elevada, en función del aumento y del envejecimiento  de la población brasileña.
            Semanalmente, el Instituto de Investigaciones Energéticas y Nucleares (IPEN) suministra generadores de tecnecio para aproximadamente 300 clínicas y hospitales en todo lo Brasil. La estimativa es que sean 1,5 millones de atenciones por año. Sólo la región sudeste de Brasil representa cerca de 64% de la distribución de radiofármacos por el IPEN. Brasil importa actualmente 13 millones de dólares de radioisótopos.
            Así, conscientes de que los reactores de investigación brasileños tienen más de 50 años de uso y con la principal finalidad de aumentar la calidad de vida de sus pueblos, Brasil y Argentina decidieron, conjuntamente, construir reactores nucleares multipropósitos, un para cada país.
            Además del Ministerio de la Salud y hospitales de clínicas de medicina nuclear, el Centro Tecnológico de la Marina en São Paulo (CTMSP), las Industrias Nucleares de Brasil (INB), la Eletronuclear, las universidades, institutos de investigación y laboratorios serán usuarios del RMB. Fue pensando en los beneficios que la renovación y innovación del RMB posibilitaría a la comunidad científica civil y militar en Aramar que la Armada Brasileña cedió parte de su terreno en el Centro Experimental Aramar para que el Ministerio de la Ciencia y Tecnología construyese el reactor. Su implantación permitirá agregar investigadores de diversas áreas, posibilitando la creación de un núcleo de conocimiento capacitado, integrado y cohesionado.
            Es posible vislumbrar, a medio y largo plazo, tanto la exportación de radiofármacos y reactores de investigación en América del Sur cuanto la formalización de nuevos acuerdos y la participación de empresas, instituciones y científicos sudamericanos en el Programa Nuclear Brasileño (construcción de las nuevas usinas en Nordeste) y el RMB. Antes de venir al Perú, he consultado la comunidad científica brasileña, autoridades diplomáticas y políticas argentinas y autoridades navales brasileñas sobre el interés del Perú en la aproximación nuclear con Brasil y Argentina. Puedo afirmar que las puertas brasileñas se abren felices para el Perú. 

Referencias bibliográficas:

MOTOYAMA, Shozo. Prelúdio para uma história: ciência e tecnologia no Brasil. São Paulo Editora da USO, 2004.

GIROTTI, Carlos A. Estado nuclear no Brasil. São Paulo: Brasiliense, 1984.

MORTON, Louis. A decisão de utilizar a bomba atômica (1945). In: [S/A] As grandes decisões estratégicas. Rio de Janeiro: Bibliex, 1977.

CORRÊA, Fernanda das Graças Corrêa. O projeto do submarino nuclear brasileiro. Uma história de ciência, tecnologia e soberania. Rio de Janeiro: Capax Dei, 2010.

VARGAS, José Israel. MORENO, Márcio Quintão. Ciência em tempo de crise, 1974-2007. Minas Gerais: UFMG, 2007.

BIASI, Renato de. A energia nuclear no Brasil. Rio de Janeiro: Bibliex, 1979.

LOHBAUER, Christian. Brasil-Alemanha: fases de uma parceria (1964-1999). São Paulo: Fundação Konrad Adenauer, 2000.

SOLNIK, Alex. A Guerra do Apagão: a crise de energia elétrica no Brasil. São Paulo: Senac, 2001.







[1] Investigadora del Programa Base Logística de Defensa del Instituto de Estudios Estratégicos y del UFFDefensa de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Federal Fluminense (UFF). Docente de la Secretaria de Seguridad Pública del Estado del Rio de Janeiro (SESEG-Rio) y del MBA em Estrategia y Defensa de la empresa Multidef Soluciones de Seguridad y Defensa. Coordinadora del GT Geopolítica del Narcotráfico en América por la Rede Latino Americana de Geopolítica y Estratégia (RELAGE) y comentarista de Asuntos Estrategicos del Defesanet Agencia de Noticias. Agraciada Submarinista Honorífica por el Comando de la Fuerza de Submarinos de la Armada brasileña. Doctoranda en el área de concentración Estudios Estrategicos del Programa de Posgrado em Ciéncia Política de la Universidad Federal Fluminense (UFF). Maestria em História Comparada con énfasis en Relaciones Internacionales, Seguridad y Defensa Nacional/ Pro-Defensa por la Universidad Federal del Rio de Janeiro (UFRJ). Especialista Lato Sensu en Historia Militar Brasileña por la Universidad Federal del Estado del Rio de Janeiro (UNIRIO) y grado en Historia por la Universidad Gama Filho. Extensión en Energía Nuclear por la Asociación Brasileña de Energia Nuclear, en Estrategia Marítima por la Fundación de Estudios del Mar (FEMAR), Estrategia de Empresas por la Fundación Getúlio Vargas (FGV), en Tríade de la Inteligencia por la empresa Inteligencia Operacional y en Seguridad y Salvaguarda com énfasis en zonas de riesgo por la ONU. Es autora de los libros  “El proyecto del submarino nuclear brasileño – uma historia de ciencia , tecnología y soberanía", “Ernesto Geisel y el Acuerdo del Siglo: la energía nuclear y el desarrollo de Brasil (1974-1979)" y co-autora del capítulo “Marco histórico de la generación elétrica nuclear en Brasil” publicado en el libro “Historia y Energia: memória, información y sociedad”. Es socia de la Asociación Brasileña de Estudios de Defensa (ABED), de la Asociación Brasileña de Energía Nuclear (ABEN) y del Foro Brasileño de Seguridad Pública (FBSP).
[2] Segundo o físico francês, naturalizado brasileiro, Henrique Morize, “a ciência pura, desinteressada, da qual nasceram as aplicações práticas, tal como da semente resultam a planta e o fruto, é a base da riqueza nacional, e as nações que a abandonam, fiadas no benefício provável das pesquisas feitas em países que melhor compreendem os interesses seus e da humanidade, ficarão condenadas a serem países de 2ª classe, qualquer que possa ser a riqueza ostentada em certa fase”. In: VIDEIRA, Antonio Augusto Passos. Henrique Morize e o ideal de ciência pura na República Velha. Rio de Janeiro: FGV, 2003. P. 22. Morize foi o primeiro presidente da Sociedade Brasileira de Ciências, exercendo o cargo de 1916 até 1926, cargo que acumulou com o de diretor do Observatório Nacional (1908-1929). 
[3] Físico soviético, naturalizado italiano, que, à convite de Teodoro Ramos, líder da missão paulista na Europa, veio para alavancar o desenvolvimento da ciência pura na Faculdade de Filosofia, Ciências e Letras da USP.
[4] Físico italiano que, junto com Wataghin e outros cientistas estrangeiros, formaram a comunidade científica brasileira.
[5] As fuentes apontam números variáveis que vão desde 3.000 à 5.000 toneladas de monazitas.
[6] Álvaro Alberto havia, em 1946, pleiteado ao então presidente Dutra que suspendesse as exportações de monazitas alegando contrabando. O Governo avalia os benefícios das pesquisas advindos da cooperação com os EUA e decide negar, porém, em contrapartida, toma ações mais zelosas e fiscalizadoras sobre as atividades minerais no Brasil.
[7] CORRÊA, Fernanda das Graças Corrêa. O projeto do submarino nuclear brasileiro. Uma história de ciência, tecnologia e soberania. Rio de Janeiro: Capax Dei, 2010. P. 26.
[8] Este ficou conhecido como o Caso das Chocolateiras.
[9] VARGAS, José Israel. MORENO, Márcio Quintão. Ciência em tempo de crise, 1974-2007. Minas Gerais: UFMG, 2007. P. 181.
[10] BIASI, Renato de. A energia nuclear no Brasil. Rio de Janeiro: Bibliex, 1979. P. 52.
[11] BIASI, Renato de. A energia nuclear no Brasil. Rio de Janeiro: Bibliex, 1979. P. 52.
[12] BIASI, Renato de. A energia nuclear no Brasil. Rio de Janeiro: Bibliex, 1979. P. 58.
[13] Foram criadas para atender as demandas da política nuclear brasileira.
[14] LOHBAUER, Christian. Brasil-Alemanha: fases de uma parceria (1964-1999). São Paulo: Fundação Konrad Adenauer, 2000. P. 66.
[15] Nome atribuído ao conjunto da usinas nucleares brasileiras, localizadas no estado do Rio de Janeiro, no município de Angra dos Reis, em homenagem ao Almirante Álvaro Alberto Mota e Silva, um dos precursores dos estudos sobre energia nuclear no Brasil.
[16] SOLNIK, Alex. A Guerra do Apagão: a crise de energia elétrica no Brasil. São Paulo: Senac, 2001. P. 48

Seminario Internacional "Avances de los Proyectos de Energía Nuclear en Sudamérica". Lima, 29 de Noviembre de 2013